San Andrés Atitlán, Sololá, Guatemala.
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Leyendas

Prólogo

La Leyenda completa del Xocomil se conforma por dos composiciones literarias, siendo la primera La Leyenda del Xocomil (Una Leyenda de Paz y Oportunidad); Y la segunda, La Leyenda de Tzuj Yaah (La Hija Del Xocomil). El conjunto presentado en forma sencilla al lector, da forma a una de las expresiones literarias más hermosas, producida en base a recopilación oral de los pueblos que rodean al más bello lago del mundo, el Lago de Atitlán, y a la cultura ancestral maya, exaltando sus valores, sus anhelos y sus sueños, mediante un adecuado balance de aspectos históricos, míticos, épicos, geográficos y mágicos, haciendo llegar un claro mensaje de paz, de esperanza y de convivencia multiétnica, que mantienen entretenido al lector y despiertan el deseo de profundizar en el conocimiento de dicha cultura y de los propios lugares allí impresionantemente descritos.

Leyenda de Xocomil

Una leyenda de Paz y Oportunidad

Era una noche de color azul profundo en la que quienes miraban hacia el cielo podían observar una infinidad de estrellas y luceros que colgaban como majestuosos diamantes que se reflejaban en las aguas quietas, tranquilas y pacíficas del Lago de Atitlán, brindando una luz tenue que permitía una visibilidad etérea que hacía resaltar en un color más obscuro los majestuosos volcanes, montañas y cerros que lo rodean brindando un ambiente mágico para los doce pueblos mayas a su alrededor.

Pero para los Grandes Abuelos, las Grandes Abuelas, el Corazón del Cielo y el Corazón de la Tierra que miraban desde inimaginables alturas, todas esas luces eran opacadas por tres inmensos corazones que para los ojos de ellos brillaban en la tierra más que todas las estrellas y luceros de esa noche. Eran las tres personas que por designio de sus Dioses y de su propia sangre habían sido escogidos para la realización de grandes proezas que enaltecerían la cultura maya en representación de los pueblos quiché, kakchiquel y tzutujil los que junto a otros representan la cultura maya viviente. Proezas que traerían la anhelada paz a esas naciones, en ese tiempo desgarradas por la guerra entre hermanos. Y por lo tanto, eran observados atentamente.

Leyenda de Tzuj Yaah

La Hija del Xocomil
Leyenda de Tzuj Yaah

El gran amor que unía a Utzil y Zacar y la gran dicha y felicidad de la que gozaban después de que el Gran Abuelo y la Gran Abuela, el corazón del Cielo y el Corazón de la tierra se habían unido en sus acuerdos para transformarlos a ella en una suave  y tibia briza y a él en viento huracanado que al perseguirse entre sí en el crepúsculo forman el viento arremolinado que los habitantes de los pueblos mayas que rodean al Lago de Atitlán conocen como el Xocomil, hacía que en sus mentes no existieran recuerdos ni de las penurias ni de las hazañas por las que tuvieron que atravesar antes de llegar a éste momento de éxtasis. A ese momento en que ellos estaban por encima de las leyes de la naturaleza. Ellos eran la naturaleza misma.

Entrada la tarde, antes del crepúsculo, Utzil se deleitaba viendo a su amada Zacar desplazarse femeninamente, suave y despacio por las orillas del Lago de Atitlán el cual se encontraba tranquilo, sereno e impasible como un gigantesco espejo plateado mientras que los majestuosos volcanes de San Pedro, Atitlán y Tolimán estaban pintados de un azul profundo que se reflejaban sobre la plateada agua transformándose en el color turquesa más lindo que pueda existir, colores a los que se añadían largos reflejos de color oro, rojos y purpuras de los mágicos celajes del atardecer con que los dioses han bendecido esa tierra maya.